Desde que hace unos diez o doce años vi en la tele un capítulo de la serie Doctor en Alaska (Northern Exposure), en la cual Shelly se casaba y le organizaban una despedida de soltera yo también quería, o sea, no casarme, sino quería una despedida así: una fiesta con los vestidos blancos de novia hechos por sus amigas de papel higiénico. Ayer tuve mi primera (según las chicas) despedida de soltera. No hubo papel higiénico ni vestidos blancos, tampoco hubo chicos calatos bailando en mi mesa ni entró policía para pedir que nos tranquilicemos. Aunque la despedida fue un poco adelantada, porque perderé mi estatus de single justo en once semanas, les agradezco a las chicas que estuvieron conmigo, porque el día del matrimonio por desgracia no tendré a ninguna de ellas cerca.
18.4.09
25.3.09
una lección para necios
Está a más de 10 mil kilómetros siguiendo con su vida y yo acá a 5 grados bajo cero, 20 centímetros de la cubierta de nieve y pensando si de verdad fui tan cojuda como para haberlo dejado allá, en Lima.
Sí, lo fui.
Aunque duela decirlo, aunque me siga explicando que si no lo hubiera hecho podrían haber pasado otras cosas que no pasaron, blablabla.... Fui idiota. Es más, fuimos idiotas los dos.
La verdad es que lo extraño y lo hago desesperadamente con cada segundo dudando si consiga volver a verlo en 3 meses que es el tiempo que tenemos para casarnos. Llevo su anillo en el dedo, su cara en mi mente. A él lo llevo acá dentro.
Subí al avión casi en último minuto pensando que si no lo hacía, mejor, pero no me alcanzó valentía para regresar por la puerta, tocar su espalda cuando se alejaba y decirle que me quedaba. Entonces, incluso pensaba que si me lo pedía, me quedaría a su lado, pero se quedó callado dejándome marchar.
Le prometí que volvería y, de hecho, tengo que conseguir el pasaje mientras él esté preparando la boda. Nuestra vida hasta hoy ha sido tan insegura que temo pensar en el futuro. Sólo quiero volverlo a ver, dormir mirándolo, tranquila y que al despertar no haya este puto espacio vacío entre mi cuerpo y la pared. Quisiera pensar que Nietzsche no mentía y si sobrevivimos, será una buena lección. Pero será una lección para necios.
Hasta dentro de 3 meses, amor.
11.2.09
Espérenme a las 7
3.2.09
Cuenta regresiva (8 dias)
Por cierto el Xan Xan viaja conmigo. Estaba algo sucio así que tuvo que pasar por un camino doloroso de un baño (a las llamas eso no les gusta). Ahora sí puede ir conmigo a buscarse una novia en la tierra de sus padres, jeje.
18.1.09
16.1.09
antes de que te vayas
9.1.09
Odisea
Imagínate que todo empieza cuando te estás preparando para recibir a una persona más querida en el mundo y ella te dice que no le dieron visa para que pudieran pasar las navidades juntos. Luego la aerolínea cuyo pasaje compraste para irte (ahora sin él) a casa cancela el vuelo sin haberte avisado. Te enteras por casualidad mirando las páginas web. Tras llamarles, te indican otra fecha para tu vuelo (y tras llamarlos imbéciles porque te quieren mandar en avión el 24 de diciembre).
El día de vuelo (con la nueva fecha), e decir, el 17 te avisan 1 hora antes de que salga tu tren con dirección a Madrid (para luego coger el avión en Barajas) que tu vuelo ha sido cancelado. Igual llegas al aeropuerto donde pasas toda la noche mirando la pantalla que dice que tu avión a Roma (vuelas a casa con escala en Roma) no saldrá. Esperas hasta las 4 de la mañana del día siguiente hasta aparecer de los empleados de Alitalia (la compañía cuyo pasaje compraste). Te mandan con Iberia a Viena y luego te dicen que tienes que tomar otro avión de Austrian Airlines. Para tu mala suerte el avión de Iberia sale a las 9:50 del otro terminal y algo pasa con el autobús que circula entre terminales. Coges un taxi que te cobra 20 euros! Esperas todo ese tiempo en Barajas vacío (increíble!) intentando encontrar un enchufe libre para tu celular y que no sea el del baño porque no te parece buena idea pasar media hora al lado de una secadora de manos. Resulta que el avión de Iberia sale con una hora y media de retraso porque espera la plantilla que viene de A Coruña. Eso significa que perderás el otro avión en Viena.
Igual subes el avión a la capital de Austria. Llegan con retraso y en la oficina de Iberia en Viena maravillosamente encuentras a una chica que habla castellano que te cambia la hora en el billete. Facturas el equipaje, recibes tu tarjeta de embarque y esperas unas 3 horas más hasta que llega la plantilla del Austrian Airlines y un hombre te comunica con mala cara que no puedes subir al bordo porque no posees el billete. No lo tienes ya que la señorita de la facturación se quedó con el entregándote solo la tarjeta de embarque, le explicas. Pero para nada. Retiran tus maletas del avión y te llevan a la oficina de Iberia para que te diera otro billete o algún otro papel que asegure que tú eres tú y que tienes derecho a viajar a Varsovia con Austrian Airlines o cualquier otra compañía. En Iberia te dicen que no fueron ellos que te perdieron el billete (claro que no porque fue la chica de la facturación de Austrian), el chico que te está ayudando va a preguntar por aquella chica. Nada, ya se había marchado a casa. La chica latina que te cambiaba la hora del vuelo en la oficina de Iberia tampoco está. Hay solo un chico que te vio preguntar por el avión y cambiarte el pasaje para otra hora. El chico llama a la oficina de Iberia en España. No responden durante largos minutos. El penúltimo avión de Austrian a Varsovia ya ha despegado. Parece que te vas a quedar en Viena sola mientras tu familia te lleva esperando en el aeropuerto de Varsovia ya 8 horas. Por fin llega tu billete por fax. Te mandan con LOT airlines a Polonia. Tras 50 minutos del vuelo estás allá y tras 27 horas de viaje (o sea 48 horas de estar despierta). Por fin estás en casa. Sólo que él no está contigo.
Y ahora imagínate que te pasa igual de vuelta pero en vez de perder tu pasaje pierden tu maleta :(
Empiezas a pensar que algo contigo está mal que siempre te pasan cosas feas. Luego tu lindo novio te dice que te podrían haber perdido el pasaporte y sin el pasaporte no puedes viajar a Lima a verlo. Tu novio a veces sí tiene razón.



