26.6.08

Un bombón del autobús

Se sentó en frente en el autobús número 81 que me llevaba hacia el hospital a las 8 de la mañana. Al principio no me di cuenta con los audífonos metidos en los oídos escuchando la música con la cual pretendía despabilar. Pero cuando levanté la vista lo noté sentarse y sonreírme. Nuestras miradas cruzaron y vi el reflejo de mi rostro en sus grandes ojos negros, almendrados que brillaban como dos gotas de jade. Las pestañas las tenía largas y hermosas y se las podía ver cuando parpadeaba de vez en cuando. La tez blanquita, fina, hermosa, los labios de corazón, el cabello negruzco lo llevaba un poco más largo que como para un chico que le salían unos rizos graciosos detrás de las orejas. Y olía a fresas. Me enamoré. El encanto de enfrente me seguía penetrando con la mirada y yo sólo sonreía maravillada sin saber que hacer. Todo duró como diez segundos hasta que vino su madre, lo cogió en brazos con cariño y tomó su asiento. Un niño encantador.

4 comentarios:

Fiore dijo...

ohh jijiji que bello yo también cuando sea mama quiero un niño con ojos cautivadores

bsos

Metódica dijo...

eres rara :P!

Fr@nk M!Ch@ell dijo...

Que tierno.

Elmo Nofeo dijo...

Osea que chibolera :).